sábado, 13 de febrero de 2010

Vivir para contarla

Cierto es que estos 2 últimos meses, por hache o por be, no me he sentido muy emancipada. Cierto es que en estos 2 últimos meses las cosas tampoco me han parecido demasiado graciosas como para poder reírme de ellas aquí. Cierto es que he estado deprimida, angustiada y perdida, y no me apetecía ni dibujar. Pero lo más cierto de todo es que hay una razón principal para dar explicación al silencio al que he sometido a mi historia:


 No es que sean malos. Tampoco son de los que hacen la vida imposible al personal de una manera premeditada. Pero no querían ser mis amigos. Llegaban a casa y se encerraban en sus respectivas habitaciones, no dejándome muchas opciones: Procuraba pasar el menor tiempo posible en casa. Después de las vacaciones de navidad, había vuelto destrozada a casa y lo último que estaba en mi lista de necesidades era sentirme sola. Y en casa lo estaba. A la primera que ví fue a Eva, y verla y echarme a llorar fue todo uno, necesitaba desahogarme con alguien. Eva, escuchó todas las penas que me habían ocurrido y lo único que dijo fue: "Bueno, las crisis son muy ricas".

Los días iban pasando y nada cambiaba, y de repente, ZAS, sale el comentario malvado en este, nuestro blog, que insinúa que no tengo gracia. Tengo que aclarar que, que yo sepa, mis compañeros de piso no saben de la existencia de este blog. Pero cuando vine a ver el piso por segunda vez, les conté que había empezado a escribirlo en papel, y que ya tenía nombre. Lo miraron por encima, les pareció desternillante y nunca más me dijeron nada sobre el tema. Así que no se si lo leen o no (lo leeis? si es así golpead 3 veces la pared). Si Buñuel levantara la cabeza se haría fan de emanflipando.
El caso, es que cuando leí el comentario yo estaba en mi estresante trabajo en Montezorra, así que tenía unas 5 horas para pensar quién había sido. Pero no hicieron falta ni 2 minutos en mi cabeza. Aquél comentario apestaba a filósofo ofendido. Y barajé las distintas opciones, que pena no haber abierto una encuesta aquí mismo:


Me decanté por Eva, y llegué a casa decida a hablar con ella. Tuvimos una charla la mar de dulce en la que le expliqué que me sentía sola en el piso, y a la que llegamos a un acuerdo en el que yo pasaría más tiempo en casa y ellos haría por estrechar lazos. Pero no tuve valor para comentar lo del blog. Lo había descartado.

Pues bien, con esa incertudimbre seguía haciendo vida de casa, sin mucho cambio, la verdad. Así que me empecé a plantear si tenía que vetar ciertas cosas dentro de mi historia, no hablar de ellos, ni de cómo me sentía ante ciertos comportamientos. Y de repente, ZAS OTRA VEZ, cuando pensaba que ya no podía ocurrir nada que llevase al límite mi quebradero de cabeza del contar o no contar, Demiurgo mueve sus fichas y me la vuelve a jugar: Me entero de que Ruth, va a ser mi profesora de una asignatura de libre elección en mi universidad (sí, filosofía, no podía ser de otra manera). Agárrate los machos.

No pensaba contarlo, pero es inevitable. Forma parte de la aventura. Así que para poner un poco de orden en mi vida, en esta historia, en mi cabeza y en todo lo que me ha estado afectando estos 2 últimos meses, he decidido ponerme unas metas, las indispensables para emanfliparse, que son el motivo por las que empecé a escribir y las que quiero compartir. Todo lo que afecte a esta historia será contado y narrado con el filtro más cómico y quizás, algo exagerado, con el que el tamiz de mi cabecita me permita.

Buenas noches.

sábado, 23 de enero de 2010

Filosofía barata

Cuando llegué al piso de los filósofos, todo me parecía  divertido y emocionante. Pensaba que empezaría una nueva vida de aventuras, confidencias y charlas de sobremesa trascedentales con mis nuevos compañeros de piso. Pero creo que llegaba demasiado tarde a aquél piso que según Eva "había tenido mucha luz", porque no veía por ningún sitio una actitud de convivencia como la que yo había imaginado al leer el dicharachero anuncio de alquiler. Vayamos por partes.

Mi habitación era pequeña, pero tenía ventana. Y estaba fría y un tanto desierta, pero tenía un espacio por primera vez, en el que podía poner y quitar cosas a mi antojo. Yo elegía. Así la encontré.



Los primeros acercamientos con los filósofos fueron confusos. Yo me sentía incómoda y artificial, sin saber muy bien que decir, pero pensaba que los principios eran difíciles, y que ya iría siendo yo misma a medida que el tiempo avanzara. También pensaba que como ellos se conocían desde hacía mucho, y eran los tres filósofos, yo tenía que estar a la altura de sus conocimientos.




Rubén es un friki del cine, conoce datos de películas de las que no he oído hablar nunca. Eso es genial, a mí me encanta el cine. Y Eva, que se había presentado con una locura que prometía grandes momentos, llegaba a casa y se encerraba en su habitación. Ruth hacía un poco lo mismo sólo me la encontraba en la cocina, pues ella dedicaba como 2 horas en hacerse cada comida, algo que hacía que me sonrojase porque yo no se cocinar, y me alimento básicamente a base de sandwiches. Era como un combate entre Mike Tyson y... Antonio Gala?





En definitiva, me siento bastante sola en el piso y eso me angustia un poco. Pero se me pasará.

lunes, 11 de enero de 2010

Vuelta casa por Navidad...

Volver a casa por Navidad me agobiaba un poco. ¿Qué pasaba si me sentía a gusto allí? Y si mi madre me conquistaba con sus seductores guisos? ¿Y si mi padre me hacía la cama todas las mañanas? ¿Me volvería a acostumbrar a comer caliente y a meterme entre sábanas limpias y estiradas a presión, bajo un mullidísimo edredón nórdico?
Y si la posibilidad de ver películas en bragas en el salón volvía a parecerme un planazo para los viernes?
No es que no pudiera hacerlo en mi nueva casa, sino que en diciembre, en Madrid, en una casa sin calefacción, en un saloncillo de unos 8 m2, la sensación de confort no es la misma.
Era como Alicia en el País de las Maravillas.



Porque finalmente me había cambiado de piso, al de los filósofos del anuncio. Por un efecto kármico, cuando ya les hacía fuera de mi vida, volvieron a ella para ofrecerme la habitación que tenían libre. Estos son mis compañeros de piso:






En menos de 24 horas de convivencia en mi ex casa (aún me incomoda mucho ponerle un nombre: casa de mis padres? mi casa de Pozuelo? me bajo al pueblo a pasar las navidades?), los niveles de comodidad vislumbrados desde el umbral del antiguo hogar se iban viendo superados por la sensación de libertad que te proporciona emanciparte.



lunes, 4 de enero de 2010



Últimamente tengo la sensación de que cada elección que hago es la equivocada.

lunes, 14 de diciembre de 2009

El secreto o "lo semejante atrae a lo semejante"

Está claro que las desgracias nunca vienen solas. O según Rhonda Byrne, autora del dudoso bestseller El Secreto, "vibraciones armoniosas de la ley de la atracción", por las cuales "tú obtienes las cosas que piensas; Tus pensamientos determinan tu experiencia".
Yo seguía viviendo en casa de la señora, aguantando el tirón, pensando en no colocar mucho mis cosas porque en breve encontraría otro sitio en el que vivir a gusto. Pero seguía llorando y Héctor intentaba consolarme.




Esas piernas seguían ahí porque cuando se marchó me pidió un tiempo. Vamos, que me dejó. A lo mejor a el le gustaba menos que a mí aquella casa y no quería volver, o realmente se agobió por mi insistente sugerencia de que viniera a vivir a Madrid conmigo. En realidad 100 sugerencias seguidas de 100 noes. Él pensaba que yo era insaciable y que nunca me conformaría con lo que él me daba. Y ahora, cuando me preguntan por qué se acabó aquella relación, me gusta siempre contestar con una frase de un grupo que a mí me gusta mucho, Manos de topo:



De modo, que según Rhonda Byrne, yo quería vivir en una casa con una exyonqui anémica y un compañero "francés" (empezaba a dudarlo) fantasma, quería tener una habitación no ventilada en la que no entraban las ondas lumínicas pero sí todas las acústicas que había en un radio de 50 metros desde el edificio, quería un trabajo en el que mi jefe me trata como a una analfabeta en proceso de reinserción, y quería que mi novio me dejase cuando no sabía dónde iba a estar dentro de una semana. De la vida tienes lo que quieres.

Pero un día, haciendo una inspección por el barrio, entre en un bar que tenía buena pinta. Yo estaba sola, y me senté en la barra, y no sé si fue la música, o la sensación de autosuficiencia, o que estaba recién duchada pero me dí cuenta de que eso era lo que yo quería.

domingo, 6 de diciembre de 2009

sábado, 5 de diciembre de 2009